los políticos que no salen en la tele… y la nueva estructura de la Consejería de Educación

El 12 junio 2012 se ha publicado la nueva estructura de la Consejería de Educación. Estoy seguro que a muchos ciudadanos, incluidos muchísimos docentes, les va a pasar completamente desapercibida. Es posible que las personas que aparecen en esta estructura no ocupen portadas en la prensa ni sean entrevistadas muchas veces, sin embargo,  son decisivas en el dia a dia de la comunidad educativa Basta echar un vistazo a las funciones que se describen el nuevo decreto para convencerse. Por poner algún ejemplo, el/la responsable de que la plataforma Colabora desespere al profesorado o que el portal  Séneca  vaya mejorando como eficiente sistema de gestión del profesorado (sin igual en resto comunidades) tiene mucho que ver con personas directamente relacionadas con la estructura arriba enlazada.

Es bueno que la Consejería informe puntual en su web sobre estos nombramientos, publique organigrama, teléfonos, e incluso breve reseña de los nuevos cargos. Sin embargo, no es suficiente: ya queda muy antiguo. En un contexto donde comienzan a despuntar iniciativas de gobierno abierto podríamos y deberíamos pedir más. Cada dirección general (y son siete) tiene entidad suficiente para tener su propio espacio como un subnivel de la web genérica de la Consejería. Allí deberíamos poder leer la hoja de ruta de las iniciativas que se vayan planificando. Conocer más sobre los responsables concretos, y tener  la posibilidad de organizar feedback entre ciudadan@s  y políticos como una oportunidad de recibir ideas.

Si algo sale bien de todo este tiempo convulso puede ser una mayor transparencia; pero no de la política estridente que sale en la TV,  sino de la política de gestión que tienen más fácil que nunca -gracias a las TIC – la interacción con los ciudadanos. Resumiendo: srs. director@s generales en Educación háganse visibles en la web e interaccionen con la comunidad educativa  :–)

Propuesta #openConsejeríaEducación hashtag sugerido por @diegogg

¿Y si hacemos la formación para los docentes en horario de mañana?

Que no se asuste nadie. Veamos. Esta propuesta es factible en los Institutos. Un IES regula su horario en Andalucía siguiendo la Orden del 20 Agosto de 2010. El horario individual del profesorado es de 35 horas. 30 son de obligada permanencia en el centro.  25 horas son horario regular que comprende parte lectiva y no lectiva. (El horario lectivo tiene una horquilla de 18-21 según necesidades del centro)

La parte no lectiva ha de dedicarse según el punto 4 de la citada orden a:

“a) Reuniones de los diferentes órganos de coordinación docente. b) Actividades de tutoría y tutoría electrónica. c) Cumplimentación de los documentos académicos del alumnado. d) Programación de actividades educativas. En su caso, seguimiento del programa de formación en centros de trabajo. e) Servicio de guardia. f) Seguimiento y análisis de las medidas de atención a la diversidad aplicadas al alumnado. g) Organización y funcionamiento de la biblioteca del instituto. h) Cualesquiera otras que se determinen en el Plan de Centro del instituto.”

Como vemos no aparecen las actividades de formación.

Pues bien, según la norma, restan 5 horas (de las de obligada permanencia en el centro) que pueden dedicarse, entre otras cosas, a

d) Asistencia a actividades de formación y perfeccionamiento, reconocidas por la Consejería competente en materia de educación

Estas horas están fuera del horario regular y, por tanto, tienen que ser habitualmente por la tarde. Con esta esta estructura, pues, no puede emplearse tiempo del horario regular (generalmente por la mañana para entendernos) en actividades formativas del profesorado.

¿Se puede cambiar?

Sí, si cambiamos algo

 

“mañana me examino del C2 de competencia digital”

mañana me examino del C2 de inglés” – dicho por un docente, es una frase que se acepta con naturalidad en los centros educativos. En pocas ocasiones hemos tenido tantos compañeros estudiando hasta los fines de semana para preparar a alguna prueba de este tipo. Existen muy diversas motivaciones para hacerlo, pero creo que es bueno extender la idea de que nuestra evaluación no acaba en el momento en el que aprobamos una oposición.

De la misma manera que existe un Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) donde se establece una escala de 6 niveles comunes de referencia para la organización del aprendizaje de lenguas y su reconocimiento público, podría existir algo análogo para las TIC. Si para las lenguas tenemos los reconocidos A1, A2.. hasta C2 podríamos mantener  la misma escala para las TIC.

¿Qué ganaríamos con ello? Por un parte el autoconocimiento: el docente podrá reconocer mejor las competencias que tiene ahora mismo y cuáles les gustaría adquirir. Por otra parte, una homologación oficial que facilite el deseado perfil profesional en enseñanza. Una vez bien definido y normalizado, seria posible vincular ciertas plazas docentes con algún nivel de este marco común. Nadie cuestiona que ocupar una plaza en un centro bilingüe requiere tener reconocido oficialmente uno de los niveles indicados, ¿por qué no tener algo similar para ser coordinador TIC, impartir en los cursos donde se haya implantado el Plan Escuela TIC2.0, o como un requisito más para trabajar en el  #IEDA  ?

El primer paso para que un día esta propuesta pudiera realizarse es tener una descripción  de los niveles.

Aquí adelanto una,  tan sólo como una aproximación que requiere muchas mejoras

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¿Por qué promocionan más en Primaria?

Si en Primaria tenemos un 94,3 % de alumnado que promociona, y en Secundaria tenemos un 79,5 % tal vez deberíamos preguntarnos por qué. Por muy grueso que sea nuestro análisis está claro que hay tienen que ser muchas las causas concurrentes. Valdría la pena listarlas y preguntarse cuáles de ellas son modificables más fácilmente:

 1 Mayor dificultad curricular en Secundaria. No conozco ningún currículo que no tenga tanto contenido que sea muy difícil completarlo en el número de horas que establece la normativa. Es cierto que ésta establece posiblidad de adaptación a la circunstancia del Centro y del aula, pero.. ¿lo hacemos? . Creo que una buena parte del  profesorado duda sobre la idoneidad del grado de dificultad de estos contenidos.

2. Diferencias en la didáctica empleada en el aula. Si alguien ha compartido actividades formativas, jornadas, etc habrá constado que la formación didáctica de los docentes que imparten en cada etapa es muy distinta. ¿Hay algo que se pueda trasladar de una a otra?

3. Diferencias en la percepción de la vocación profesional por parte parte del maestro y del profesor.

4. Distinta actitud psicológica para el aprendizaje a causa de la diferencia de edad en el alumnado.

¿Cuál es la más fácil de modificar de las cuatro causas? La cuarta y la tercera parece difícil cambiarlas por su rasgo psicológico. La segunda requiere convicción y formación del profesorado para cambiar hábitos: es necesario, pero se pueden tardar años en generalizar el cambio. ¿Y la primera causa? En teoría es fácil, es sólo cambiar papeles: recortar y actualizar Decretos y Órdenes para ofrecer algo más fácil (o adaptado a su edad), útil y, por ello, más atractivo para el alumnado. Te invito a repasar algunas fuentes y ojear qué te parece imprescindible de lo que allí se expone:  Orden 10 Agosto de 2007 y el Real Decreto 1631/2006 (normativa con posteriores modificaciones parciales) donde se establece el currículo para Secundaria